Si el mismísimo Sócrates revolucionó la historia con su famoso «Solo sé que nada sé», esta taza llega para actualizar el concepto con el más puro y honesto ingenio chileno. Acompañado de la clásica ilustración del pensador reflexivo, este tazón inmortaliza la honestidad intelectual definitiva: «CACHO QUE NO CACHO NI UNA WEA».
Una forma brillante, divertida e irónica de tomarse la vida con ligereza y aceptar que, a veces, simplemente no entendemos nada del mundo antes de nuestra primera taza de café.


